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El Caballo para terapias

El Caballo para terapias

El caballo en la terapia equina es el medio rehabilitador principal, por eso la importancia para elegirlo. Se debe de tener en cuenta su carácter, sus características físicas, su edad, su tamaño, sus movimientos, y su comportamiento.

Físicas
Ya que hay una variedad de razas en los caballos, sus características físicas son muy variables. Su altura se mide hasta la cruz, una prominencia localizada entre los omóplatos. Un caballo típico mide de 142 a 163 centímetros de altura y pesa entre 380 y 550 kilogramos. Los más grandes llegan a pesar alrededor de 900 kilos y a medir hasta 170 centímetros de altura. Los ponis miden 147-151 centímetros.

El aparato locomotor está adaptado para correr velozmente y para ahorrar energía. Los huesos, que en total son típicamente 205, son fuertes pero flexibles y livianos. Tiene 34 huesos en el cráneo, y su cola cuenta con varias vértebras móviles. Dentro de su boca alberga 14 dientes en cada maxilar; 6 incisivos en la parte delantera, 3 molares, 3 premolares y 2 caninos.

El dorso del caballo se subdivide en la cruz, y las porciones torácica y lumbar.

  • La cruz comprende la parte correspondiente entre las vértebras 2º y 7º torácicas. El caballo de equinoterapia debe poseer una cruz moderadamente elevada y algo prolongada en sentido caudal para así accionar al ligamento y músculos del cuello y establecer el equilibrio de la cabeza, y facilitar la interacción de la musculatura del dorso y cuello. Esto provoca la movilidad de las espaldas en la locomoción y la correcta colocación de la silla.
  • La porción torácica comprende desde la vértebra 8º a 18º, la parte próxima a las costillas y los músculos adyacentes. En el caballo de equinoterapia, la porción torácica debe ser recta y horizontal y muy sólida para que tenga fuerza y así montar en el caballo dos personas en caso necesario. Con la longitud se distancian los miembros pelvianos y torácicos, con lo que se consigue una acción dinámica de los músculos y facilita la extensión de los miembros pelvianos en la locomoción.
  • La porción lumbar del dorso se localiza entre la última costilla y la tuberosidad coxal. En los caballos de terapia, esta parte debe ser amplia y consistente para soportar la carga correspondiente y transmitir la impulsión desde los miembros pelvianos, pero tampoco debe ser muy ancha para los pacientes que presentan una disminución o incapacidad de apertura de sus extremidades inferiores o con problemas de rigidez.
La grupa de un caballo de terapia debe ser larga, ancha, musculosa y ligeramente inclinada. Los músculos de la grupa estabilizan y fijan la articulación de la cadera, y la flexión de la cadera se debe a los músculos de la región sublumbar y a otros del muslo.

Su forma de ser del caballo
El carácter del caballo se relaciona a su disponibilidad de aprender, a la voluntad para entrenar, docilidad, su nobleza, la percepción, su sensibilidad, su brío, versatilidad, entre otras. Cada caballo tiene su carácter particular, por eso es importante al momento de seleccionarlo.

Para que la terapia obtenga éxito, es importantísimo que el caballo genere confianza y se maneje fácilmente. De esta manera se creará el vínculo paciente-caballo-terapeuta, básico para la mejora del paciente. El caballo para terapia debe de ser tranquilo, dócil, sensible y dar confianza a los pacientes,

Los caballos son seres sensibles al medio que los rodea, por lo que son capaces de valorar el estado de ánimo del jinete, percibe al instante las características de quien le monta ya sea que el jinete este nervioso, sea tímido, o tenga poca confianza.

En cuanto a la edad del caballo se recomienda un caballo de 7 años a más, ya que son caballos maduros.

El caballo debe tolerar las bajadas y subidas de los pacientes, el ruido, los movimientos bruscos, debe ser dócil y tranquilo al momento que lo alimentan, estar acostumbrado a que lo toquen en cualquier parte de su cuerpo, tolerar los diferentes juguetes, ya sea pelotas, burbujas, hasta música en el momento de la terapia.

Por eso es importante tu entrenamiento previo, el enseñarle día a día nuevas cosas, ya que los caballos tienen una gran memoria, enfocarnos en establecer el acercamiento y la amistad con los terapeutas y niños, crear un vínculo de confianza.

La modificación de los impulsos sensoriales (inhibidores o facilitadores) es la clave de la reeducación del movimiento funcional.
Anónimo
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